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domingo, 10 de março de 2013

AFINAL, DILMA?


América Latina: la clave brasileña

La mejora económica mundial reduce la posibilidad de una sorpresa negativa en la región

La percepción del escenario económico mundial ha mejorado en los últimos meses con la continuada caída de las tensiones financieras globales, reduciendo sustancialmente la probabilidad de que se produzca un shock externo que afecte a América Latina.

Este mejor clima exterior, el continuado empuje de la demanda interna y unos favorables precios de las materias primas —apoyados por el crecimiento en Asia— hacen prever un crecimiento muy fuerte en aquellos países que ya eran los más dinámicos en la región: Chile y Colombia, con tasas promedio de crecimiento cercanas al 5% y, especialmente, Perú, con un crecimiento que superaría ampliamente el 6% en los próximos dos años.
Asimismo, en México el panorama en 2013 se presenta muy esperanzador. No solo se mantendría un crecimiento superior al 3%, con ganancias de productividad y cuota en el mercado de exportación estadounidense, sino que, de implementarse correctamente el plan de reformas puesto sobre la mesa, por parte del nuevo Gobierno, el efecto positivo sobre el crecimiento potencial podría elevarlo a cerca del 4%.
Algo muy importante en estos países es que el crecimiento seguirá acompañado de una inflación contenida, dentro de los rangos objetivos de sus bancos centrales y con saldos públicos y externos manejables. ¡Qué diferencia respecto a las expansiones anteriores, que terminaban desembocando en un aumento de la inflación y morían por las restricciones fiscales o exteriores! Con todo, entre todas estas buenas noticias, no hay que olvidar que durante 2013 habrá que vigilar muy de cerca el desempeño de Brasil. No solo porque nos ha decepcionado ya durante los últimos tres trimestres de 2012, cuando pensábamos que las políticas de fuerte estímulo fiscal, monetario y crediticio finalmente relanzarían el crecimiento, para luego crecer a tasas muy reducidas. La pregunta de fondo es si podríamos estar asistiendo al agotamiento del modelo de crecimiento brasileño de los últimos años, basado en el empuje de la demanda, especialmente el consumo. Aunque el Gobierno ha adoptado medidas para fomentar el lado de la oferta, como concesiones de proyectos de infraestructura al sector privado o recortes fiscales, la apuesta por las reformas no es, desde luego, tan clara como en el caso mexicano. Esto, mantiene las dudas sobre la sostenibilidad de un mayor crecimiento en 2013 en Brasil que, de no producirse, tendría un fuerte impacto negativo especialmente en sus socios de Mercosur y alertaría al resto de la región sobre los riesgos de un crecimiento no acompañado con reformas por el lado de la oferta.
Esperemos que estos riesgos sobre el panorama de Brasil finalmente no se materialicen, en cuyo caso América Latina en su conjunto elevaría su crecimiento del 2,8% en 2012 a cerca del 4% en los próximos dos años.
Juan Ruiz es economista jefe para América del Sur de BBVA Research 
in El País de hoy

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