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terça-feira, 28 de setembro de 2010

DÁ P´RA CRER?



Según el resultado del voto lista de las alianzas por estado, los partidos que integran la Mesa de la Unidad Democrática capitalizaron 5.448.864 votos válidos (48% de los sufragios), mientras la alianza PSUV y Partido Comunista fue favorecida por el voto de 5.259.998 personas (46,4%) Por otra parte, Patria Para Todos (PPT) capitalizó 330.260 votos (2,91%).

Si se suman los votos de la MUD y PPT las fuerzas políticas que adversan al proyecto político del presidente Hugo Chávez obtiene 5779129 begin_of_the_skype_highlighting              5779129      end_of_the_skype_highlighting de votos válidos (51% del total nacional) En este cálculo no se incluye 3% de votos de partidos minoritrarios (339952)
No obstante, a pesar de capitalizar 51% de los votos válidos los partidos que adversan al Jefe del Estado -a falta de cuatro cargos nominales por adjudicarse- obtienen 66 diputados (40% del total de la Asamblea Nacional).

¿Cómo es posible?

El problema básico con los comicios parlamentarios es que los votos de los venezolanos no eligen igual. Algunos votos valen más que otros en comicios parlamentarios ¿Cómo es esto posible?

En Venezuela existe un desequilibrio entre la cantidad de votantes que tienen las distintas circunscripciones de votación, lo que provoca que los sufragios tengan un valor distinto. Técnicamente se conoce a esta distorsión como malapportionment y siempre ha existido en Venezuela, aunque fue potenciada con la eliminación de la Cámara del Senado en la Constitución aprobada en 1999 y posteriormente con la aprobación de la nueva Ley Orgánica de Procesos Electorales.

Los resultados de las elecciones parlamentarias demuestran que la oposición es mayoría -o está cerca de serlo- de opinión pública en las entidades que concentran a la mayor cantidad de electores del país: Zulia, Miranda, Carabobo, Lara, Aragua y el Distrito Capital. En estas seis entidades están inscritos para sufragar 9.319.360 venezolanos, lo que equivale a 52% del total de votantes.

Sin embargo, en estas seis entidades apenas se escogen a 64 diputados de la Asamblea Nacional, es decir, 39% del total de curules. Los 101 diputados parlamentarios restantes (61% de la Asamblea Nacional) fueron seleccionados por los electores de los 18 estados restantes en donde están registrados como votantes 8.400.505 personas (48% de los electores del país).

Si se evalúa esta distorsión con los resultados del referendo constitucional de 2007 (suponiendo que éstos se hubiesen repitiesen sin ninguna variación ayer). La oposición con 51% de los votos hubiese capitalizado 67 curules (39 nominales y 28 lista) mientras el chavismo con 49% de los votos hubiese obtenido 98 diputados.
En otras palabras: nuestro sistema electoral contempla una sobre representación de los estados menos poblados, en los que domina el oficialismo.

El politólogo Edgard Gutiérrez ilustra el efecto de los votos que eligen menos que otros con este ejemplo: "En la circunscripción número 3 del Distrito Capital (conformada por las parroquias San Agustín, San Pedro, San José, San Bernardino, Candelaria y El Recreo) que elige un diputado nominal, están habilitados para votar 292.237 electores. En circunstancias más o menos normales y asumiendo un 70% de participación, un candidato para salir electo (51% de los votos) debería obtener aproximadamente 104.000 votos. Por su parte, en la circunscripción 2 del estado Apure (conformada por los Municipios Achaguas, Pedro Camejo y Biruaca), que elige también un diputado nominal, están habilitados para votar 87.508 electores (un 30% de los electores del C3 de Caracas). Con el mismo nivel de participación (70%), un candidato saldría electo con 31.000 votos".

El ejemplo tomado por Gutiérrez se repite en cualquier parte del país si se comparan las circunscripciones urbanas (con mayoría opositora) contra las circunscripciones rurales (con mayoría pro-gobierno).

El desequilibrio estructural también plantea un debate importante para la conducción política de Venezuela, especialmente cuando dos modelos y visiones de país están en disputa y hace necesario evaluar la respuesta de la siguiente pregunta: ¿El bloque que obtenga más diputados el 26 de septiembre por un desequilibrio electoral estructural puede imponer su visión de país al bloque que capitalice más votos?

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